miércoles, 7 de septiembre de 2011

Jugaba a ser mayor

Son las dos de la tarde
Mis pies caminaban por el parque
Y mi cabeza barruntando al compás
Sin sentido
Tres segundos me bastaron
Para diquelar…
A la niña de las coletas
Vestida con camisa rosa y minifalda azul
Con carricoche biplaza último modelo aparcado a un lado
En su cabeza, muchísima imaginación
Andaba en una distendida charla
Distendida y parsimoniosamente
Columpiaba al unísono a sus muñecas
Como si el resto del mundo del mundo no existiera
Para mí fue mágico
La niña de la coletas ¡Jugaba a ser mayor!
De repente…cruzamos las miradas
Se deshizo la magia
Y cual galgo temeroso se vio sorprendida
El silencio inundó su figura deshilachada
Pareció avergonzarse por ser niña
Y el sol que me inundaba se hizo luna



A la niña de las coletas que llevas dentro, que no muera ese espíritu inocente e imaginativo porque alimenta la parte desaborida de la vida.

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viernes, 19 de agosto de 2011

75 AÑOS DE LA MUERTE DE FEDERICO

A FEDERICO GARCÍA LORCA

Sal tú, bebiendo campos y ciudades,
en largo ciervo de agua convertido,
hacia el mar de las albas claridades,
del martín-pescador mecido nido;

que yo saldré a esperarte, amortecido,
hecho junco, a las altas soledades,
herido por el aire y requerido
por tu voz, sola entre las tempestades.

Deja que escriba, débil junco frío,
mi nombre en esas aguas corredoras,
que el viento llama, solitario, río.

Disuelto ya en tu nieve el nombre mío,
vuélvete a tus montañas trepadoras,
ciervo de espuma, rey del monterío.


Rafael Alberti, 1924


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martes, 16 de noviembre de 2010

Oda a una castaña en el suelo

De Pablo Neruda es...

Del follaje erizado
caíste
completa
de madera pulida,
de lúcida caoba,
lista
como un violín que acaba
de nacer en la altura,
y cae
terminado en secreto
entre pájaros y hojas,
escuela de la forma,
linaje de leña y de la harina,
instrumento ovalado
que guarda en su estructura
delicia intacta y rosa comestible.

En lo alto abandonaste
el erizado erizo
que, entreabrió sus espinas
en la luz del castaño,
por esa partidura
viste el mundo,
pájaros
llenos de sílabas,
rocío
con estrellas,
y abajo
cabezas de muchachos y muchachas,
hierbas que tiemblan sin reposo,
humo que sube y sube.

Te decidiste,
castaña,
y saltaste a la tierra,
bruñida y preparada,
endurecida y suave
como un pequeño seno
de las islas de América.
Caíste
golpeando
el suelo
pero nada pasó,
la hierba
siguió temblando, el viejo
castaño susurró como las bocas
de toda una arboleda,
cayó una hoja del otoño rojo,
firme siguieron trabajando
las horas en la tierra.

Porque eres
sólo
una semilla,
castaño, otoño, tierra,
agua, altura, silencio
prepararon el germen,
la harinosa espesura,
los párpados maternos
que abrirán, enterrados,
de nuevo hacia la altura
la magnitud sencilla
de un follaje,
la oscura trama húmeda
de unas nuevas raíces,
las antiguas y nuevas dimensiones
de otro castaño en la tierra.

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