viernes, 16 de septiembre de 2011

Carta de Ferran Adrià.


Esta es una carta de Ferran Adrià desde Perú A TODOS LOS COCINEROS y yo no tengo nada que decir...
Bueno si que cada día lo respeto másssssssss.

“Carta abierta a los cocineros del futuro: La Cocina y el Cocinero en el Futuro de la Alimentación"

A ti, cocinero, cocinera:
En relación con la naturaleza
Tu trabajo depende de los frutos de la Naturaleza. Como resultado tienes la responsabilidad de defender la naturaleza y de utilizar tu cocina y tu voz
como medio para la recuperación y promoción de determinadas variedades y especies. De esta forma, ayudas a proteger la biodiversidad, permitiendo a
la vez el mantenimiento y creación de sabores y elaboraciones culinarias

Durante miles de años, la naturaleza y el ser humano dialogaron para inventar la agricultura, eso te convierte en parte de un sistema ecológico

Vamos a trabajar juntos para asegurar que este sistema funcione correctamente, promoviendo y practicando un sistema de producción sostenible en la tierra y en la cocina. De esta forma, además tendremos productos con un sabor auténtico

En relación con la sociedad
Eres el resultado de la cultura, por ello, eres heredero de un legado de sabores, costumbres gastronómicas y técnicas de cocina. Pero tienes la posibilidad de no ser un cocinero pasivo, porque a través de tu propia cocina, tu ética y tus conceptos estéticos, puedes contribuir a la cultura y a la identidad de un pueblo, región o país, mientras sirves también como un puente importante con otras culturas

Ejerces una profesión que tiene el poder de influir en el desarrollo socioeconómico de otros. Puedes generar una gran actividad económica promoviendo la exportación de productos de tu país hacia el mundo mientras atraes turistas hacia tu tierra. Además, colaborando con productores locales y utilizando prácticas económicas justas, puedes generar riqueza local sostenible y fortaleces económicamente tu comunidad

En relación con el saber
Si bien el objetivo principal de tu profesión es ofrecer felicidad y provocar emociones, a través de tu trabajo o colaborando con expertos en la materia del ámbito de la salud y de la educación, tienes una oportunidad única para transmitir este conocimiento al público, ayudándole, por ejemplo, a adquirir buenos hábitos de cocina y a aprender a tomar decisiones saludables respecto de lo que comen

A través de tu profesión tienes la oportunidad de generar nuevos conocimientos, sea desarrollando nuevas recetas o participando en proyectos de investigación profundos. Y como te has beneficiado de la enseñanza de otros, tienes la responsabilidad de compartir tu aprendizaje

En relación con los valores
Vivimos en un tiempo en el que la cocina puede ser una hermosa forma de auto-realizarte. La cocina es hoy un campo en constante evolución donde intervienen múltiples disciplinas, por ello es importante que encares tus inquietudes, sentimientos y sueños con autenticidad, humildad y, sobre todo, pasión. En definitiva, guíate por tus principios éticos y tus valores

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viernes, 15 de abril de 2011

El momento de la sal

¿Cuándo es el momento adecuado de añadir la sal al cocinar? ¿Al principio? ¿Antes de servir el plato? Eso va a depender… Todo tiene que ver con la presión osmótica, es decir con la concentración de sales que tienen los alimentos.

Cuando se ponen en contacto dos líquidos con diferentes concentraciones de sal, el agua pasa del más diluido al más concentrado para igualar las concentraciones y este fenómeno sucede también en los alimentos.

Por lo tanto, ¿cuándo echamos la sal?

Cociendo unas judía verdes, por ejemplo. Echamos la sal al agua antes porque la verdura es el medio más concentrado en sales, y así el intercambio acuoso entre ambos es menor y no se arrastran los componentes que dan sabor.

Haciendo una sopa, el ejemplo contrario. Se pretende arrastrar la mayor parte de los componentes de sabor de los alimentos que se están cociendo. Cuanto más diferencia de concentración de sales entre el agua de cocción y los alimentos más agua entrará a ellos y más se favorece el intercambio. Por lo tanto se echa la sal justo al final para dar ese toquecito a salado.

Sopa y sal

Y al asar la carne o hacer a la plancha un filete. Cuando se sala el filete, se está elevando la concentración de sales del exterior de la pieza y entonces los jugos internos salen para contrarrestar ese aumento de sal. Por lo tanto, esos jugos tienen más posibilidades de quedarse en la sartén o en el plato que si se mantuviesen dentro. Entonces, mejor salarlo justo al final.

Conociendo la teoría y estos ejemplos, apliquémoslo en la práctica para ver si es verdad que se gana en sabor en las comidas."

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jueves, 2 de diciembre de 2010

HORTALIZAS Y VERDURAS OTOÑALES

Aunque ya hace algunas semanas, que entramos en pleno otoño y a pesar que ya en las tiendas encontramos todos las verduras y hortalizas otoñales, no está de más recordar las que están en plena temporada y por tanto en su mejor momento, sobre todo con la sana intención de aprovechar toda la sabiduría de la naturaleza con respecto a nuestras necesidades físicas.

Acelga: Este mismo mes empieza la temporada y dura hasta marzo.
Achicoria: Esta antigua y saludable hortaliza se puede encontrar de diciembre a mayo.
Alcachofa: De octubre a mayo
Apio: Todavía habrá que esperar a diciembre para encontrarlos en su mejor momento, pero dispondremos de ellos hasta el mes de julio.


Berenjenas: Aunque empezamos en agosto y ya están llegando a fin de temporada, todavía las podremos comprar hasta diciembre.
Repollo: En los meses de más frío, es justo cuando más apetece, de diciembre a marzo.
Borraja: Esta humilde y deliciosa planta, tan conocida en algunas zonas del país y como desconocida en otras, están de temporada de noviembre a marzo.
Brécol: Su llamativo color, nos pide atención durante los meses de noviembre a mayo.
Cardo: Tan espinoso, como sabroso, esta de temporada de noviembre a marzo.
Coles de Bruselas: No dejan indiferente a nadie, o se aman o se odian, no tienen término medio, empezamos con ellas en octubre y acabaremos con ellas en diciembre.
Coliflor: Su característico olor durante su cocción, inundara nuestros hogares de octubre a febrero.


Endivias: Aunque tienen una larga temporada de septiembre a junio, quizás es durante los meses de frío cuando mejor las podemos encontrar.
Escarola: Su característico amargor, que tan perfectamente acompaña a algunas salsas a base de almendras, también acompaña durante finales o otoño, principios de invierno de diciembre a marzo.
Espárragos trigueros: Según las características ambientales, en sitio de frío y sol, ya podemos salir a cogerlos al campo, durante los meses de octubre a marzo.
Espinacas: También de temporada larga, de septiembre de julio, su mejor momento es durante los meses centrales.
Hinojo: Alegrando los caldos con su característico sabor anisado, este bulbo esta de temporada de noviembre a abril.


Lechuga: Tan famosa, tan conocida y aún así tan humilde como es, comienza su temporada en diciembre y termina en mayo.
Nabo: De septiembre a diciembre, el a veces poco estimado nabo, está en su mejor momento.
Puerro: Tan socorrido para preparar cremas que nos alivien del frío, está en el mercado durante los meses de septiembre a marzo.
Como se puede apreciar, el abanico de sabores que nos ofrece el otoño con respecto a verduras y hortalizas es de lo más completo, disfrutarlas, es su momento.

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martes, 30 de noviembre de 2010

Un cocinero llamado Leonardo da Vinci:


Si hay un personaje en la historia que me apasiona y que se ha distinguido por ser multidisciplinar es Leonardo da Vinci (1452-1519). Su prolífica producción de diseños e inventos lo destacan como uno de los mayores innovadores de la Historia. También es que el señor nació en la época adecuada, el Renacimiento,hervidero de creatividad y creativos, en el que se retomó el racionalismo griego clásico "heñido" con el espíritu práctico de la Roma antigua hicieron de esta una época de luz.
No voy a mencionar las múltiples facetas de este pensador que ejerció de geólogo, paleontólogo, pintor, escultor, músico, diseñador, ingeniero, escritor, filósofo, arquitecto, urbanista, botánico, etc. Antes de que muchas de estas disciplinas hubiesen siquiera sido bautizadas.
Algunos de sus diseños fueron precursores de inventos que más tarde fueron definitivos, como la bicicleta, el avión, el helicóptero, el paracaídas, el traje de buzo, la ametralladora, el tanque, el ascensor, etc.

En su libro: "Apuntes de cocina de Leonardo da Vinci". Se descubre la desconocida pasión de Leonardo por la cocina, sus recetas, forma de comportarse, el poder medicinal de los alimentos, las cualidades que debe de tener un buen repostero, inclusives ingeniosos artefactos que ideó para la cocina.
Sí, también fue un gran cocinero y el creador de lo que hoy llamamos la “cocina creativa o de vanguardia”.
Su historia está plagada de anécdotas curiosas que están documentadas históricamente; algunas de ellas de un tinte tan cómico que difícilmente podremos evitar una carcajada cuando las leamos, y donde veremos que no todos sus inventos fueron tan revolucionarios como nos han hecho pensar, ni todas sus actuaciones en la vida fueron tan brillantes y solemnes como hemos imaginado.
Debido a sus escasos recursos trabajando en el taller de Verrocchio, Leonardo tenía que complementar sus ingresos con trabajos extras. Se puso a trabajar por las noches como camarero sirviendo comidas en la famosa taberna de "Los Tres Caracoles", al lado del puente Vechio de Florencia.Pero tras la misteriosa muerte por envenenamiento de todos sus cocineros en la primavera de 1473, Leonardo quedó a cargo de las cocina de la taberna, abandonando el taller del maestro Verrocchio.
En esta nueva aventura como jefe de cocina intentó revolucionar la cocina de la época, emprende la tarea de "civilizar" al plato principal y las viandas que se ofrecen en “Los Tres Caracoles” (Leonardo ya hace meses que siente aversión por la vulgar polenta (elaborada con trigo molido secado al sol, mezclado con agua y condimentada con diferentes aditamentos), servida en fuentes llenas a rebosar de forma indiscriminada con trozos de carne. Idea y sirve lo que hoy llamaríamos "cocina creativa o de vanguardia" en diminutas porciones de carne sobre pedacitos tallados de polenta, platos delicadamente presentados, cosa a la que no estaban acostumbrados sus conciudadanos y clientes del lugar, que querían comer hasta atiborrarse. Se generó a partir de sus ideas tal escándalo, que salvó su vida por poco, ya que quisieron matarlo los hambrientos feligreses al interpretar que Leonardo se estaba riendo de ellos. Y es que la gente a veces tiene poco sentido artístico, mucho sentido primitivo y nada de condescendiente.
Vuelve al taller del maestro, pero no por mucho tiempo. En el verano de 1478, a consecuencia de una riña entre bandas rivales, el fuego destruye la famosa taberna. Leonardo retorna a las andadas gastronómicas, abandonando el encargo más importante que había recibido hasta entonces (un retablo para la Capilla de San Bernardo del Palazzo Vechio) y abre otra taberna en el mismo lugar, de forma improvisada con su amigo Botticelli, a la que llaman “La Enseña de las Tres Ranas de Sandro y Leonardo”, adornado con dos lienzos pintados por cada uno de ellos. Pero nadie entra en la taberna, porque a nadie le agrada pagar por una anchoa y una rodaja de zanahoria perdidas sobre una fuente por más ingeniosamente que estén dispuestas. La “fina” sociedad florentina no se adapta a los platos experimentales de Leonardo, por muy bien pensados y presentados que estén, y como es lógico la taberna fracasa.
Los tres años siguientes no son buenos para Leonardo. Ninguna taberna quiere tomarlo como cocinero o darle algún tipo de trabajo a causa del calamitoso efecto que tienen sus excéntricas recetas sobre todos los clientes. No parece dispuesto a volver a su retablo o a proseguir cualquier otro de sus encargos pictóricos. Simplemente se sienta por las calles de Florencia a dibujar y tocar el laúd.
Como Leonardo no se conformaba con la vida que llevaba, aprovecha el momento histórico en el que Lorenzo de Medici, señor de Florencia, mantiene una pequeña guerra contra el Papa para enviarle a éste unas maquetas de máquinas de asalto hechas con pasta y mazapán, algo que hizo durante toda su vida, pero que no fue comprendida por Lorenzo y que se la dio a comer a sus invitados por el aspecto tan apetitoso. Ante este nuevo fracaso Leonardo decide marcharse de la ciudad. Lorenzo de Medici le da una credencial recomendándolo a Ludovico Sforza 'El Moro', (en compensación por el agravio de haberse comido sus maquetas), pero al leerla ve que sólo hace referencia a su cualidad de tañedor de laúd; por lo que él mismo se escribe la presentación que decía textualmente lo siguiente: “No tengo par en la fabricación de puentes, fortificaciones, catapultas y otros muchos dispositivos secretos que no me atrevo a confiar en este papel. Mis pinturas y esculturas pueden compararse ventajosamente a las de cualquier artista. Soy maestro en contar acertijos y hago pasteles que no tienen igual”.

Tras la entrevista con Ludovico el Moro, este le hace consejero de fortificaciones y maestro de festejos y banquetes de la corte.
Tras el primer paso hay que dar un segundo, y este surge ante la oportunidad que le brinda la boda de una sobrina de Ludovico. Leonardo presentó un menú para la boda, siempre intentando introducir en la corte su nueva forma de ver la cocina. Pero el Moro modificó su propuesta sugiriéndole que agregue platos más sustanciosos.
Si revisamos bien el menú propuesto por Leonardo, creo que a nadie le va quedar duda, que fue el inventor de “la cocina creativa”. Pero se adelantó en el tiempo; el encargo de Ludovico,( que fue lo que finalmente se sirvió), no se diferenciaba en mucho de otros banquetes de la época.
Propuesta de menú de Leonardo da Vinci:
- Una anchoa enrollada descansando sobre una rebanada de nabo tallada a semejanza de una rana.
- Otra anchoa enroscada alrededor de un brote de col.
- Una zanahoria, bellamente tallada.
- El corazón de una alcachofa.
- Dos mitades de pepinillo sobre una hoja de lechuga.
- La pechuga de una curruca.
- El huevo de un avefría.
- Los testículos de un cordero con crema fría.
- La pata de una rana sobre una hoja de diente de león.
- La pezuña de una oveja hervida, deshuesada.
Encargo que hizo Ludovico el Moro:
- 600 salchichas de sesos de cerdo de Bolonia.
- 300 zampone (pata de cerdo rellenas) de Módena.
- 1.200 pasteles redondos de Ferrara.
- 200 terneras, capones y gansos.
- 60 pavos reales, cisnes y garzas reales.
- mazapán de Siena.
- Queso de Gorgonzalo que ha de llevar el sello de la Cofradía de Maestros Queseros.
- La carne picada de Monza.
- 2.000 ostras de Venecia.
- Macarrones de Génova.
- Esturión en bastante cantidad.
- Trufas.
- Puré de nabos.
Leonardo precursor de los electrodomésticos para la cocina:
También se encargó de inventar utensilios para la cocina tras el encargo de Ludovico para el nuevo proyecto de las cocinas del Castello, el gran palacio en el centro de Milán, para lo cual elaboró una lista con las principales necesidades que existían y que eran textualmente estas:
En primer lugar, es necesaria una fuente de fuego constante. Además una provisión constante de agua hirviendo. Después un suelo que esté siempre limpio. También aparatos para limpiar, moler, rebanar, pelar y cortar. Además, supo apartar de la cocina los tufos y hedores, ennobleciéndola así con un ambiente dulce y fragante. Además incorporó a la cocina la música,para aumentar el rendimiento y la alegría del personal de cocina (yo también he pensado e intentado por donde he ido tener música al compás). Y, por último, un ingenio para eliminar las ranas de los barriles de agua de beber.
Tras lo cual se pone manos a la obra en la invención y fabricación de todos los utensilios que cree que le hacen falta para esta nueva cocina totalmente automatizada.
Estudió en primer lugar el poder calórico en la combustión de distintos tipos de madera para llegar a la conclusión de que lo importante es la cantidad de troncos que se tenga y no la forma o la procedencia, e inventa una cinta transportadora que los lleva una vez cortados por una sierra circular, (también inventada por él), alegando que de esta forma no sería necesaria la presencia de una persona encargada de la leña en la cocina, sin caer en la cuenta de que se le olvidaron los cuatro hombres y los ocho caballos que manejan y mueven la sierra circular.
Diseña igualmente un asador automático para que el personal no estuvieran todo el día dándole vueltas al espetón sobre el fuego, inventando algo tan ingenioso como el introducir en la chimenea una hélice que dará vueltas impulsada por la corriente de aire ascendente y esta a su vez moviera el espetón, haciendo que gire lento o rápido dependiendo de la cantidad de fuego que se tenga.
PARA TERMINAR EN MI ALGO EXTENSO, PERO CREO QUE INTERESANTE ARTÍCULO, PONGO ALGUNAS RECETAS DEL GENIO
Brochette de orejas de cerdo:
Debe cortarle las orejas a su cerdo y rasparlas y limpiarlas con mucho cuidado (especialmente el interior) y luego echarlas en agua hirviendo a la que deberá agregar una zanahoria (otros prefieren agregar una por oreja). Después se las colocará en la brochette, alternadas con ciruelas y hojas de laurel, y se pondrán a fuego por dos minutos. Deben servirse con polenta.
Pastel de cabeza de cabra:
(Para gente pobre y personas rudas)
Parta en dos a lo largo la cabeza de una cabra y quítele la lengua y los sesos. hierva lo restante en agua junto con una ramita de perifollo y una zanahoria. Cuando hayan pasado tres horas, póngalo en una fuente forrada -con todo el liquido- cubriéndolo con una capa de polenta dura. Acompáñelo con salsa verde, preparada con la lengua y los sesos cortados finos y cocidos con el doble de lo que pesen de flores de perejil.
“Budín de mosquito blanco”:
Muela almendras peladas junto con flores de sauco y pase todo por el tamiz. Cocine por media hora lentamente, agregue pecho de capón hervido, miel y muélalo todo. Rocíe la mezcla con agua de rosas y sirva de inmediato.
(Este plato es de muy lenta digestión y no es aconsejable para aquellos que tienen la Plaga y para aquellos que quieren saber por qué lleva este nombre, cuestión a la que no puedo responder).
“Un Plato Español”:
Mezcle harina de arroz (de la mejor calidad) con un poco de leche de cabra y póngalo en una cacerola. Luego tome un pecho de capón y déjelo a medio cocer, después muélalo dos veces, como máximo tres en el mortero. Agréguele su propio peso de miel y échelo en una olla de agua hirviendo. En un cuarto de hora esta listo. Mi amigo Galba me sirvió este plato recubierto de azúcar cuando lo visite en Sicilia y, en tanto a mi me produjo nauseas, Tridento afirma que jamás probo un plato más delicado.
(Manténgase apartado de este plato, no es muy alimenticio, produce náuseas, vértigo, y debilidad en las rodillas y la vista. En Florencia hay una taberna en la que no sirven otra cosa que no sea este plato, y allí están todos locos).
Anguila en medallones:
Tome una anguila, pélela, vacíela, córtela en rodajas de medio pulgar de tamaño. Cocínelas en asador, intercalando una hoja de laurel entre cada trozo, manteniéndolos húmedos rociando salmuera con frecuencia sobre ellos. Después, envuelva los trozos con canela y llévelos al horno hasta que estén dorados.
(Este plato con frecuencia produce locura).
Sopa de rana:
Tome tres ranas, pélelas (la piel de las ranas no es fácil de digerir) y vacíelas (hay multitud de venenos en las vísceras de las ranas), páselas por miel y hiérvalas por una hora en un estofado, junto con una flor de comino y una zanahoria. Hágalo pasar por el tamiz y tendrá zanahoria de excepcional sabor. (Gregorio Summus prefiere que sus zanahoria haya sido cocinada con al menos 16 caracoles de Romaña, en tanto que Galeazzo Sanseverino no comería una ranaque pudiese haber mordido o tocada por caracoles. Sostiene, también, que debe quitárseles la piel a las ranas el día anterior y dejarlas nadando en agua y leche por toda una noche).
Huevos cocidos sin cáscara:
Rompa los huevos y échelos en una olla de agua hirviente. Retírelos no bien la clara se torne blanca, poniéndolos en una fuente. Cúbralos con algo de miel, agua de rosas, hierbas aromáticas, vino dulce, jugo de granadas y acompáñelo con pan. (A veces Battista me prepara este plato sin otra decoración que sal y un poco de pimienta y debo decir que también así me gustan mucho).
Mis recetas con polenta favoritas:
(La polenta o potaje era plato más corriente de la época, y funcionaba a modo de base a la que luego se añadía cualquier cosa. Se la preparaba con trigo molido secado al sol al que luego se le agregaba agua)
*Acompañada con arenques y aros de cebolla cruda (primero hay que quitarle la cabeza a los arenques y hervirlos en una cacerola).
*Con ciruelas (a veces le añado un poco de canela).
*Negra con anchoas de Trento asadas (deben colocarse partes iguales de agua y vino al preparar esta polenta y agregar manteca a gusto).
*Con queso de Mantua y patas de cerdo (se debe extender la polenta en una capa delgada encima de una plancha de mármol y cortarla en trozos pequeños. Rellenarlos con las patas ya cocidas, cortadas en rebanadas, agregar el queso y cerrarlas. Luego freír hasta que estén crocantes y doradas en grasa de cerdo.
Platos sencillos:
Dice Leonardo: Estos son algunos de mis platos sencillos que presentaría a Mi Señor Ludovico si supiese que no va a rechazarlos debido a su delicadeza y pedir en su lugar carne con huesos:
*Seis coles hervidas, y huevas de esturión, y natillas en el centro.
*Una cebolla de mediano tamaño hervida, encima de una rodaja del mejor queso de búfalo, con una aceituna negra cortada en 4 coronándola.
*Una ciruela cortada en 4, puesta encima de una delgada lonja de carne secada durante 3 meses al sol. A un costado, una ramita de manzano florecido.
*Un huevo duro de gallina, pelado, con yema ahuecada y mezclada con pimienta y piñas.
*Hígado de vaca joven, molido finamente con algo de sabor a salvia y pimienta.
*Un hipocampo y un camarón pequeño, apenas hervidos y después pelados, con natillas por encima.
*Espinacas hervidas y picadas. Por encima, un huevo escalfado y unos huevos rotos acompañados por queso de búfalo alrededor.
*Tres hipocampos tallados en zanahoria cruda, una alcaparra sobre cada rodaja y mucha salsa de anchoa.
*Una delgada lonja de cadera de ternera, de medio palmo de tamaño, cubierta por una salsa de crema y tuna molida y con otra lonja de igual por encima. Acompaño todo esto con seis cerezas de Bérgamo.
*Huesos de costilla de cordero, con algo de carne en la punta cada una de ellas, asadas un poco, y con papel cubriendo el otro extremo, ya frías. Todo esto acompañado con hojas de menta.
*La carne cerdo más fina, primero hervida y luego molida, mezclada con zanahoria rallada, manzana y un huevo. Hacer albóndigas pequeñas y freírlas hasta que estén doradas. Servirlas encima de un colchón de agridulce y arroz.
*Lo que yo llamo “pescado transformado”. Limpie un noble salmón de mar, quítele las escamas, así como los huesos y toda impureza. Y he aquí al secreto del plato: Mezcle la carne del pescado con huevos, pimienta y sal, y moldee con ellos albóndigas de un puño de tamaño. Cúbralas con pan rallado ( algo de clara de huevo hará que se adhiera) y póngalos a dorarse en una olla con aceite hirviendo. La guarnición de este sencillo plato es una hoja de perejil.

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sábado, 27 de noviembre de 2010

TIEMPO DE COLES


Siempre en mis recuerdos gastronómicos está mi padre, su cariño a todo, el mimo que le ponía a cualquier cosa pero más al arte de cocina. Era casi una ceremonia, porque le encantaba cocinar y FUNDAMENTALMENTE amaba el buen yantar.Era más del campo que las amapolas, pero sobre todo de los alimentos del huerto, puesto que era un "señor hortelano" de todas, todas.
La col de Bruselas, o coles de Bruselas (Brassica oleracea var. gemmifera), es una variedad de col de pequeño tamaño que pertenece a la familia de las Brassicaceae, como el repollo, el brecol, la coliflor o el colinabo entre otras, y seguramente, de esta familia es la más fácil de incluir en la dieta infantil, por su aspecto y porque ofrece un sabor dulzón y agradable, siempre que se cocine de forma adecuada para evitar el amargor que se puede generar en sus hojas.
El origen del nombre de la col de Bruselas se otorga a esta gran ciudad, se cree que en la época romana habían sido cultivadas en Italia, pero la col de Bruselas que ahora conocemos, considerada una verdura ‘nueva’ y cultivada extensamente en Bélgica (de ahí su denominación), se fecha en el año 1200. La primera referencia escrita data de 1587. Fue un alimento muy popular en el sur de los Países Bajos, zonas frías que tolera muy bien la planta, un tallo grueso y alto del que brotan estas yemas.

La cosecha de las coles de Bruselas puede extenderse desde finales de verano hasta principios de primavera, dependiendo de la variedad cultivada. Aunque es considerada verdura de invierno, y yo recuerdo recogerlas por estas fechas, se conocen variedades estándar e híbridas, que varían en tamaño, en color, en sabor y claro, las hay tempranas, intermedias y tardías, ampliándose así su estancia en el mercado. No obstante, sabemos que podemos encontrar coles de Bruselas todo el año, pero también sabemos que los productos de temporada siempre ofrecen mayores propiedadades organolépticas.
Las coles de Bruselas son también una de las verduras que habitualmente se congelan, las podemos ver en super e hipermercados, pero es tan fácil hacerlo en casa aprovechando ahora que están de temporada… basta un simple blanqueado o escaldado previo, un buen envasado y al congelador.
Desde canija me encantan las coles de Bruselas ¡um que ricas!PAPÁ GRACIAS POR ESE CARIÑO A LA NATURALEZA, AL ARTE DE CULTIVAR TU PROPIO HUERTO, DE RECOGER SUS REGALOS, Y DE COCINAR.
Una curiosidad dado que la col o berza nos cuesta consumirla cocinada, por esto y por aprovechar sus propiedades nutricionales, aprovechamos mucho la temporada de sus ‘hermanas pequeñas’. Éstas son también ideales para introducir las verduras en la dieta de los más pequeños.Su tamaño, su color, hace que sea unA BUENA GUARNICIÓN. Lo importante a la hora de cocinarlas es evitar que resulten amargas.
Las coles de Bruselas tienen niveles muy elevados de glucosinolatos (sinigrina y progroitrina), compuestos químicos sintetizados por las crucíferas como defensa y que son las que proporcionan el sabor amargo y picante. Responsables también, según algunos estudios, de las propiedades anticancerígenas de coles, grelos, berzas, brócoli, etc. A diferencia de otros vegetales de la familia, el elevado nivel en celulosa de las coles de Bruselas hace que sea necesario cocinarlas para hacerlas más digestivas.
Generalmente se preparan cocidas, al vapor o fritillas. Como sabemos, cada método de cocción conserva o hacer perder más propiedades nutricionales de los vegetales, al vapor conserva, al hervir pierden, pero es de este modo como se puede conseguir que se minimice el sabor amargo, y más aún si las coles de Bruselas se cuecen cortadas por la mitad.
Personalmente prefiero cocerlas al vapor, o cocer en agua sal 5’ aprox. dependiendo del tamaño, después, enriquecer su sabor pasándolas por la plancha, o salteándolas con especias, hierbas aromáticas, ajo, cayena, curry… dependiendo del plato que vayamos a elaborar o guarnecer.
Las propiedades nutricionales de las coles de Bruselas son muy interesantes, ricas en vitamina C, provitamina A, ácido fólico y vitaminas del grupo B, además de potasio, magnesio, yodo, zinc, hierro, fósforo y calcio entre otros. Importante su aporte en fibra y dentro de la familia de las crucíferas, una de las más energéticas, pero aun así aporta menos de 50 kcal. por cada 100 gramos. Cabe destacar que este alimento está limitado para personas que sufren algunos problemas de salud relacionados con la glándula tiroides o con difíciles digestiones.
A la hora de comprar las coles de Bruselas debemos escoger las que tienen un intenso color verde (también hay variedades moradas), con los cogollos pequeños y bien prietos, lisos y tersos.

¡Venga a comprar coles y a deleitaros con un rico plato!. ¡Buen provecho!.

Gracias por leer mis chorradas.Ja, ja, ja

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viernes, 5 de noviembre de 2010

¡A LA RICA MANDARINA!



Es época de castañas pilongas, membrillos y… de jugosas mandarinas. Aromáticas de pelada fácil alimentaban mis pueriles tardes otoñales. Con sus 10/13 gajos creaba una pequeña tarta. Luego, gajo a gajo, iba deshaciéndola parsimoniosa y ceremoniosamente. CON ESTE SIMPLE ACTO alimentaba además mi fructífera imaginación…la chef Ferreres, de gorro imposible y chaquetilla rosa crea las mejores tartas de mandarina del mundo. Paradójica la vida es pues ahora soy cocinera de tercera pero soy cocinera. No sé si gracias a las mandarinas.
Me sigue fascinando su color y sobre todo el aroma que desprenden cuando las abres, ¡umm! … me recuerdan tanto a esa humilde cocina de estantes metálicas y alicatado blanco que me emociono. Porque cuando comía mandarinas solo hacía eso comer mandarinas y soñar.
No quiero perder esa niña que llevo dentro porque los pequeños placeres como es el simple acto de comer mandarinas son lo que fundamentan mi vida. Además de soñar con ser una chef excepcional de tartas de este delicado y dulce manjar.

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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Algo sobre salsa


El mundo de las salsas es es …¡maravillosoooooooooooo!. Puede ser picante, agridulce, especiada o simplemente la humilde “ajiperejilera”. En esta ocasión voy a hablar de la salsa virgen (sauce vierge) es una salsa muy sencilla y versátil, aunque principalmente se utiliza para aderezar pescados y mariscos, esta salsa es buena compañera también de carnes, pasta, verduras asadas… como sucede en muchos casos con la chermoula, el chimichurri, el pesto, la gremolata o la vinagreta historiada entre otras.
Son salsas cuya base es el aceite de oliva que se aromatiza y enriquece con distintas hierbas aromáticas, especias y en muchos casos toques cítricos, depende principalmente del origen de la receta de la salsa, entre las que hemos mencionado se encuentran salsas españolas, italianas, argentinas, marroquís… La salsa virgen se considera una salsa clásica pero muy actual, parece ser que fue popularizada en Francia alrededor de los años 80 por el prestigioso chef Michel Guérard.

Los ingredientes que componen la salsa virgen, aunque son variables como suele suceder, básicamente son tomate, ajo, limón, albahaca, perifollo o perejil, cilantro, pimienta negra, sal y abundante aceite de oliva. Su elaboración es muy sencilla y la proporción de los ingredientes se puede variar al gusto, a continuación os mostraré una versión de receta de Salsa virgen que tomé del libro Salsas de Michel Roux,
De hecho, hay varias formas de conseguir infundir sabor a esta salsa, principalmente por infusión o por maceración de los ingredientes sólidos (y el zumo de limón) en el aceite de oliva, como solemos hacer los aceites aromatizados o las vinagretas, pero esta salsa siempre se ha servido caliente.
Ingredientes
200 ml. de aceite de oliva virgen extra, 80 gramos de tomate (pesado una vez pelado y despepitado), 6 bayas de cilantro, 1 diente de ajo, 2 c/s de albahaca fresca picada, 1 c/s de perejil fresco picado, el zumo de un limón, pimienta negra y sal al gusto.
Elaboración
Rápida de hacer, la tendrás a punto mientras se hace el pescado, marisco, pasta o el plato que vayas a aderezar.
Debes tener preparado el tomate concassé (pelado, despepitado y cortado en daditos), el ajo y las hierbas aromáticas picadas y las bayas de cilantro machacadas. Pon un recipiente al fuego con el aceite de oliva e incluye todos los ingredientes. Necesitarás un termómetro para controlar la temperatura, debes llevar el aceite a unos 40º C y retirar del fuego, la salsa virgen estará lista para servir.
Si tienes que preparar esta salsa con antelación procede del mismo modo pero sin incluir las hierbas aromáticas, éstas deberás picarlas e incluirlas en el último momento, antes de servir, cuando calientes ligeramente la salsa incorpora el perejil y la albahaca recién picadas, el calor suave hará que los ingredientes expresen todo su aroma y sabor enriqueciendo cualquier plato.

La chermoula es un condimento marroquí concebida para aderezar o marinar pescados y mariscos, en menor medida se utiliza para las verduras y las carnes, aunque nosotros recomendamos disfrutar de la chermoula con casi cualquier plato.
La chermoula está compuesta por hierbas aromáticas y especias, es habitual que sea un aderezo picante porque además de ajo (y en ocasiones cebolla) se agrega cayena. Resulta muy aromática, de sabor ligeramente dulce y especiado, y su consistencia es similar al chimichurri casero, siempre dependiendo del uso que le quieras dar.
Hay muchas recetas diferentes de chermoula, es habitual en la elaboración de mezclas de especias, salsas y otros aderezos, cada cocinero la hace como le gusta más, modificando también las proporciones de los ingredientes al gusto.

RECETA DE CHERMOULA, de la que debemos decir que también tenemos variantes, según el plato que vaya a acompañar o los ingredientes de los que dispongamos, la modificamos. Una de las más habituales en nuestra cocina es la siguiente.
Ingredientes
2 dientes de ajo, 1/2 cebolleta, unas ramitas de cilantro fresco y perejil, 1 c/p de comino molido, 1/2 c/p de canela, 1 c/c de pimienta de Jamaica, ½ c/c de cayena o chile, sal, 50 mililitros de zumo de limón y 100 mililitros de aceite, puede ser de semillas o de oliva.
Elaboración
Puedes hacer la chermoula en el mortero o suribachi majando primero los ajos, añadiendo las hierbas frescas, las especias y triturando con la mano de mortero para después añadir el zumo de limón y el aceite y emulsionar.
También puedes ir a lo práctico y disponer todos los ingredientes en un recipiente y triturar con la batidora. Recuerda picar bien las hierbas para que no se enreden en las cuchillas de la batidora.
Una vez hecha la chermoula puedes utilizarla, aunque si la conservas en un recipiente bien cerrado unas cuantas horas, se potenciará la fusión de sabores.
A estos ingredientes que os hemos indicado les podéis añadir otros como el azafrán, pimentón, chalota, menta, limón...
¡BUEN PROVECHO!

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miércoles, 1 de septiembre de 2010

LA BERENJENA BLANCA

¿QUÉ TENDRÁ ESTA BERENJENA QUE NO TIENEN OTRAS?...
Desde el pasado julio, la Fundación Alicia, está trabajando en un campaña de divulgación para la recuperación de la tradicional, y casi olvidada, berenjena blanca, organizando tanto presentación como degustación gastronómica del producto, mostrando diversos platos a base de berenjenas blancas. Entre los platos también se presento un postre, gracias a que su sabor es menos amargo, más suave de textura y con menos pepitas, que el de las demás variedades.

Se cree que la berenjena tuvo su origen en la India, aunque fueron los árabes quienes la introdujeron en la península. En un principio solo era una fruta para uso ornamental, pero poco a poco se fue haciendo muy popular en la cocina sefardí. Su nombre procede de la palabra árabe “al-badhinjan” (alverjilla catalana, o aubergine francesa).
Yo no he tenido el gusto de probarla pero lo intentaré.
Si es que Adrià no hay más que uno ...

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domingo, 1 de agosto de 2010

ARTÍCULO INTERESANTE

¿POR QUÉ NO HAY GRANDES CHEFS MUJERES?
un ensayo de charlotte druckman
traducción de maria jesús zevallos
www.elboomeran.com
El tabloide Telegraph anunció: «Puede ser el
comienzo del fin para el macho, boca sucia, y desafiante
maestro chef masculino. El número de mujeres
con estrellas Michelin casi se ha duplicado en
apenas doce meses».
En el 2009 llegó la gala de los premios James
Beard –el máximo trofeo del mundo de la gastronomía–,
a la cual se le asigna cada año un tema. El motivo
escogido fue: «Las mujeres en la comida», pero ya
que sólo dieciséis de los noventa y seis nominados de la noche fueron
mujeres, parecía una broma cruel. Al final, sólo dos de esas mujeres se
fueron victoriosas, de los diecinueve ganadores en total.
Luego, la editorial Phaidon anunció la publicación de su nuevo libro
de cocina Coco: 10 maestros del mundo escogen 100 chefs contemporáneos,
en el cual la chef –y escritora– Alice Waters y nueve de sus camaradas
masculinos escogieron cada uno diez chefs jóvenes cuyo trabajo admiraban.
En conjunto, estas autoridades culinarias pusieron menos de diez
mujeres en la lista, menos del diez por ciento del talento total.
Por último, en la competencia Top Chef Masters del canal de televisión
Bravo, un mísero trío de entre veinticuatro «maestros» americanos
fueron mujeres. En serio.
Y todo eso hundió en el fondo de mi estómago la certeza de que las
mujeres chefs no obtienen el mismo reconocimiento o aclamación de la
crítica que reciben sus colegas masculinos.
Nadie duda de las habilidades de las mujeres en la cocina. Ellas
tienen la habilidad y la creatividad. ¿Entonces cuál es el problema? La
pregunta me recordó algo que leí en una clase de historia del arte en
la universidad, un ensayo titulado: «¿Por qué no ha habido grandes
artistas mujeres?», de la famosa crítica e historiadora Linda Nochlin.
Ese texto marcó un hito no sólo porque exponía una pregunta tan dura
–en realidad un juego retórico–, sino también porque al exponer esta
pregunta Nochlin forzó a los académicos y feministas a cuestionar sus
propios métodos de análisis. Ella sostuvo que la pregunta era intrínsecamente
defectuosa debido a que presupone una deficiencia en las
mujeres y en consecuencia perpetúa las dificultades de las pintoras y
escultoras para alcanzar el estatus de artista, o peor aún, el de gran artista.
Gran parte del problema, sostuvo Nochlin, se encuentra en cómo
nosotros, como cultura, definimos los términos «gran» y «gran artista»,
y también cómo quienes examinamos estos términos –académicos, periodistas,
críticos, y teóricos– formamos o defendemos nuestras definiciones
y las establecemos como la norma.
En teoría, hemos avanzado mucho desde la noción de que el lugar de
la mujer está en la cocina doméstica y que el único lugar apropiado para un
hombre es una cocina profesional. Pero en la práctica, las cosas pueden ser
resumidas en la siguiente ecuación: mujer: hombre que cocina : chef.
Antes de que alguien diga: «eso es pura semántica», debo anotar
que siempre ha habido una fuerte distinción entre los términos
cuando hace años
noté que el listado
anual de la
revista Food & Wine sobre los diez
mejores nuevos chefs siempre
incluía a una mujer símbolo. Y
con el tiempo se acentuó. En el
2007, los jueces de la famosa Guía
Michelin condecoraron a la chef
francesa Anne-Sophie Pic con tres
estrellas, haciéndola la cuarta mujer
en la historia de su país en recibir el
mismo honor (había pasado más de
medio siglo desde que la última de
sus compatriotas recogió esa tercera
bengala). El año siguiente, en el
Reino Unido, se consideró una noticia
importante cuando diez mujeres chefs
ganaron estrellas de Michelin, aunque
fuera sólo una por cabeza.
i inquietud
empezó
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«cocinero» y «chef». El último término es la versión
corta del francés chef de cuisine (literalmente:
«jefe de cocina») y se relaciona directo al oficio de
preparación de comida. Tú te puedes convertir en
chef sólo después del entrenamiento o aprendizaje
culinario formal. En cambio, «cocinero» es un término
genérico, se refiriere a cualquiera que prepara
comida, así sea profesionalmente o en casa. El que
estas palabras supongan asociaciones de género
que son aceptadas de manera natural es una de las
tantas razones por las que el ensayo de Nochlin es
relevante para la industria de la comida de hoy. Si
seguimos su modelo, es muy claro que no necesitamos
preguntar por qué este matiz semántico existe,
sino de dónde viene, y si es que nosotros somos
cómplices en perpetuarlo.
Fui a las revistas Food & Wine y Gourmet para ver
si ellos podían explicar este elefante blanco en la cocina:
la gran división culinaria entre el hombre y la mujer.
Las respectivas directoras (por coincidencia mujeres)
compartieron la opinión de que dar atención especial
a las mujeres sería corroborar que existe una diferencia
entre una persona con pene que blande una espátula y
su contraparte libre de pene. Ese miedo es lo que Nochlin
deliberadamente sacudió con el provocativo titulo
de su ensayo. «¿Por qué no ha habido grandes artistas
mujeres?» es una pregunta capciosa, una trampa que
presume la necesidad de defender o justificar a las mujeres,
un acto que se inserta en las discrepancias entre
ambos géneros.
Evidencia de esa trampa fue revelada con
valentía en el panel: «Confusión de Género:
Desenredando los mitos del género en la cocina
de restaurante», realizado en el Centro Astor, un
laboratorio académico de la gastronomía en Nueva
York. La cita se centró en un experimento: una comida
de seis rondas, cada una representada por dos platos
a base de un ingrediente temático. Los miembros del
panel tenían que adivinar cuál plato de cada ronda
había sido preparado por una mujer y cuál por un
hombre, basados sólo en cómo se veían y a qué
sabían. Por supuesto, mientras el jurado predecía y
luego probaba los platos, era imposible saberlo. A
veces adivinaban, a veces no. Hacían bromas para
romper el hielo sobre ciertos ingredientes con formas
fálicas para cocteles y trataban de no avergonzarse a
sí mismos mientras explicaban por qué creían que una mujer había
hecho el plato A y un hombre el plato B. Tuvieron mejor suerte cuando
buscaron pistas en la historia personal y capacitación de cada chef.
Los panelistas entendieron de inmediato que determinar quién ha
producido el gimlet de ruibarbo o la ensalada de sardinas crocantes no
era la pregunta más interesante. Por el contrario, ¿por qué asumieron
que ciertas florituras y sabores eran femeninos? El verdadero mensaje
de la tarde fue que hombres y mujeres no cocinan de un modo distinto;
es sólo que juzgamos su comida en diferente forma. Este prejuicio
opera en dos niveles. Flores comestibles en un plato pueden significar
«femenino», mientras que capas colocadas con precisión y salsas garuadas
pueden ser consideradas «masculinas». Pero, cuando el sexo de un
chef es conocido, también podemos describir su plato más neutral con
vocabularios diferentes. El panelista Gwen Hyman, quien escribe sobre
género en la política y en la comida, recordó a la audiencia aquella vieja
y arraigada frase: «Las mujeres cocinan con el corazón, mientras que los
hombres cocinan con la cabeza, porque las mujeres tienen corazones y
los hombres tienen cerebros». Así que, si un chef varón sirve un plato de
Espaguetis a la boloñesa, éste es alabado con palabras como «descarado
», «rico», «intenso», «llamativo»; en cambio, el mismo plato preparado
por una mujer suele ser elogiado como una comida «hogareña»,
«confortable» y «preparada con amor». El primer sentido se convierte
en una afirmación agresiva, una declaración de ego, mientras que el último
es un testamento de la comida casera.
Conversaciones sobre el uso de ciertos adjetivos o adornos particulares
y lo que revelan sobre el género pueden derivar en una suerte de
masturbación mental. Lo mejor es reconocer que estas atribuciones en
apariencia inocuas (por ejemplo, creer que si un coctel es servido con una
cañita, entonces debe ser el trabajo de una mixóloga) son en realidad, en
palabras de Nochlin, parte de un sistema de «importantes símbolos, indicios
y señales que tienen un impacto directo sobre cuánto (o cuán poco)
éxito las mujeres artistas (o chefs, en este caso) pueden obtener».
Nochlin se pregunta: ¿qué define la grandeza? Para nuestro
propósito, debemos preguntar de manera específica: ¿qué es lo que hace
a un Gran Chef? La respuesta revela que nuestros adjetivos de grandeza,
cuando se refieren a los chefs, son aquellos considerados «masculinos» o
que no suelen estar asociados con las mujeres. En los Estados Unidos, el
éxito de los chefs ha sido históricamente medido más por la perspicacia
del negocio, su celebridad y sentido comercial que por lo que sucede en
la estufa: a quién le importa si tu panna cotta tiene un aspecto femenino;
en vez de eso, dime si tienes múltiples restaurantes. ¿Se puede traducir tu
personalidad a una audiencia más amplia? ¿El concepto de tu restaurante
es algo que puede ser duplicado? ¿Tienes un estilo que complemente y
trascienda tu propuesta culinaria, sea como un extremista serio (un
nerd científico como Grant Achatz o un purista devoto de la técnica y
de los ingredientes como Thomas Keller o Tom Colicchio), un maestro
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empresarial francés (Daniel Boulud, Alain Ducasse
o Eric Ripert), un glotón que no se arrepiente y que
ama la cámara (Mario Batali), un genio rebelde que va
en contra de lo establecido (David Chang o Anthony
Bourdain)? Y luego pregúntate a ti mismo: ¿puedes
pensar en una contraparte femenina para todo eso?
La superestrella femenina más prominente en
esta arena es más una antagonista que un complemento
de estos arquetipos masculinos. Lidia Bastianich es
una triple (no) amenaza: dueña de restaurantes, autora
de libros de cocina, y personalidad de la televisión.
Tiene cuatro restaurantes italianos. El Felidia, de Manhattan
–que abrió originalmente en 1981 con su ex esposo
y que ahora opera sola– es el que más se asocia
con ella. No estoy segura de que la gente entienda que
ella tiene otros tres. Está el Becco, también en Nueva
York, y luego los restaurantes de Pittsburgh y Kansas
City (confesión: yo tampoco tenía idea de que estos lugares
existían hasta que hice la investigación para esta
historia). Aparte del Felidia, el tiempo de Bastianich
está repartido entre sus roles de madre y, hasta cierto
punto, el de patrocinadora. Su hijo, Joseph Bastianich
(más conocido como Joe), es el prolífico socio de negocios
del gurú de la cocina Mario Batali. Juntos, estos
dos hombres han construido un imperio que abarca
múltiples restaurantes a través de Estados Unidos, libros
de cocina, una línea de utensilios, una tienda de
vinos italianos, un show de viajes, y, en el horizonte,
un mercado italiano de productos exclusivos. Lo que la
gente quizás no sepa es que Lidia Bastianich también es
socia en al menos una de estas empresas, el restaurante
Del Posto, un bastión de la alta cocina italiana.
Mientras Joe Bastianich recibe todo el crédito por
el éxito en los negocios de su familia, Lidia Bastianich
es identificada como la equivalente italiana de Julia
Child, la célebre cocinera, escritora y conductora de
televisión estadounidense de los años sesenta. Al igual
Nadie duda de las habilidades de las mujeres en la cocina. ¿Entonces cuál es el problema? ¿Por qué no hay
grandes chefs mujeres? La pregunta me recordó un ensayo titulado: «¿Por qué no ha habido grandes artistas
mujeres?», de la historiadora Linda Nochlin. Ese texto marcó un hito no sólo porque exponía una pregunta tan
dura, sino porque forzó a los académicos y feministas a cuestionar sus propios métodos de análisis
que Child, Lidia Bastianich cocina con amor desde una cocina casera para
su audiencia de la cadena PBS y es conocida por hacer comentarios como
«la comida para mí fue como un link para conectarme con mi abuela, con
mi infancia, con mi pasado. Y lo que he descubierto es que para todos, la
comida es un conector a sus raíces, a su pasado, en formas diferentes. Te
da seguridad». Bastianich es una súper-mamá, y su último programa de
televisión, La mesa familiar de Lidia, enfatiza esta faceta con sus encantadoras
viñetas de la chef mientras enseña a sus nietos cómo hacer pasta.
Ésta no es la Lidia Bastianich dueña de restaurantes o la ganadora de múltiples
premios James Beard (de cuya ceremonia de gala fue anfitriona en
el 2009). Ésta es Lidia Bastianich, la gran cocinera y chef casera. A pesar
de que su comida en la televisión parece rústica y simple, en realidad ella
fue una de los primeros chefs en elevar y refinar la cocina italoamericana.
Comer en sus restaurantes revela a una chef consagrada de una manera
abrumadora. ¿Entonces, por qué la falta de conexión entre lo que está detrás
de las cámaras y lo que vemos en nuestras pantallas? A Bastianich no
se le permite ser las dos cosas al mismo tiempo y somos llevados a pensar
que ella puede atraer a las masas sólo cuando encarna el papel de una
nonna italiana, su lado «femenino». Ella tiene todas las cualidades de un
Gran Chef, menos un elemento crucial: no es hombre.
Lo que nos lleva de nuevo al principio en la búsqueda por contrapartes
femeninas para los grandes reyes masculinos.
En el artículo «¿Dónde están las mujeres chefs?», de la página web
de la revista Gourmet, la escritora Laura Shapiro busca estas contrapartes
femeninas y se termina perdiendo. Ella observa a dos chefs, un varón y
una mujer, que a pesar de seguir caminos similares, tuvieron resultados
diferentes:
Cuando Gabrielle Hamilton abrió un pequeño, incómodo lugar llamado Prune en 1999, su
menú idiosincrásico llamó la atención, y su restaurante se convirtió en un éxito, al punto de
que hoy ella es una figura muy admirada de la escena gastronómica. Cuando David Chang
abrió un pequeño, incómodo lugar llamado Momofuku Noodle Bar en el 2004, su menú
idiosincrásico llamó la atención y su restaurante se convirtió en un éxito, y hoy él es una
figura muy admirada de la escena, con numerosos premios, gran cantidad de perfiles en
revistas, dos restaurantes más, y un público que lo idolatra. Como sea que cuenten las diferencias
de estas dos trayectorias, tienen que incluir algo más que la comida.
Aquí es donde ciertas asociaciones de ideas empiezan a cobrar fuerza:
cabeza vs. corazón y el chef vs. el cocinero. Si se piensa que las mujeres
trabajan con el corazón y los hombres con la cabeza, ¿cuál de ellos será
tomado más en serio en el contexto de negocios? ¿O como un renegado
admirable? Un chef es, en el sentido más básico, el líder de una cocina
profesional. Además de esto, un chef es una persona
arriesgada, la cara de una compañía o de un concepto,
una personalidad de la televisión, y, por encima de
todo, un experto. Ser un cocinero, en cambio, supone
hacer un trabajo de obrero, ser un engranaje de algo
mayor. El chef es un profesional con el entrenamiento
apropiado y asciende en los ránkings de un sistema
militarizado. El cocinero ha aprendido por sí mismo,
por lo general en casa y casi por instinto.
Si esto suena simplificado, te recomiendo que
mires cómo se representan los logros de las mujeres
chefs que han alcanzado relativo éxito. Empezarás a
ver que este asunto del sexo tiene mucho que ver. Alice
Waters es otro ejemplo. Madre de la «comida lenta»
estadounidense, Waters es representada como una
cuidadora. Ella se ha definido a sí misma como una
cocinera francófila autodidacta, cuya meta inicial era
abrir «un lugar pequeño y simple donde pudiésemos
cocinar y hablar de política», un restaurante «nacido de
la contracultura». Su rol es el de una educadora, alguien
que cuida, una protectora de lo natural y «del planeta».
Estas características son estereotipos femeninos.
Decidida a encontrar las equivalentes femeninas
de los Changs, Batalis, o Kellers de este mundo, Shapiro
va al único lugar donde hay un notable número de
restaurantes cuyos propietarios son mujeres chefs: el
área de la bahía de San Francisco. Alice Waters, por supuesto,
es considerada responsable del florecimiento de
esta escuela de chefs de la Costa Oeste, mujeres propietarias
de restaurantes pequeños e independientes que
sirven comida de tipo casero inspirada por ella. Cuando
la gente habla sobre mujeres chefs que son exitosas, las
buscan en California para probar que el fenómeno en
verdad existe. Mientras la Costa Este es enemiga de las
empresarias del batido, la Costa Oeste es vista como un
semillero de poder femenino.
Pero veamos esto más de cerca. Por lo general, los
chefs del área de la bahía son propietarios de un restaurante
cada uno, y es un asunto casual: los chefs, al
igual que los restaurantes, no son marcas conocidas o
aclamadas internacionalmente. Quizás los jueces de la
organización Michelin nunca han escuchado de ellos.
Sus clubes nocturnos son atractivos locales, apreciados
por otros chefs y por expertos en cocina de los alrededores. También vale
la pena notar el espíritu comunal evocado cuando se describe a este grupo
de mujeres de la Costa Oeste. Su éxito es limitado por su contexto, el cual
todavía se siente muy encasillado en la gran estructura del género.
Shapiro pudo haber encontrado un esquema más convincente si
hubiese extendido su ámbito un poco más al sur, a Los Ángeles, donde
profesionales como Nancy Silverton y Suzanne Goin han trabajado silenciosamente
hasta convertirse en favoritas del medio, lo que uno llamaría
las chefs de los chefs. Sin embargo, ambas han mantenido perfil bajo.
Silverton, querida por sus habilidades en la pastelería, abrió en 1989 su
primera sede, Pastelería La Brea, junto a su entonces esposo y chef Mark
Peel, con quien después abrió Campanile. Hace poco se asoció con Mario
Batali y Lidia Bastianich para abrir Mozza y Hostería Mozza. Goin, por su
parte, lanzó su primer restaurante, Lucques, en 1998. Cuatro años después
siguió con AOC, y en el 2005 abrió The Hungry Cat, con su esposo,
el chef David Lentz. Hace algunos meses, Goin y una socia abrieron una
nueva empresa, Tavern, un local de comida para llevar y pastelería.
Silverton y Goin han recibido premios James Beard y han escrito
libros de cocina, son propietarias de múltiples establecimientos, cada uno
de los cuales ha sido colmado de elogios. Puedes encontrarlas en revistas
de comida, o, en el caso de Goin, haciendo un cameo mediocre como juez
en el programa Top Chef. Pero aun con toda la publicidad que han recibido
están lejos de acercarse a la celebridad. Las habilidades culinarias
de Goin pasan desapercibidas por su atractivo físico y su elegante estilo
de vida. Ella y su esposo fueron fotografiados por Annie Leibovitz para
un perfil en la famosa revista Vogue que exclamaba: «¿Cómo es que la
celebrada chef Suzanne Goin puede estar rodeada de la más sabrosa comida
y aun así tener una figura como la de Audrey Hepburn? ¿Se puede
preocupar tan poco por las tendencias de la moda y siempre verse bien?».
Es como si la idea de una mujer atractiva y con estilo que puede manejar
una cocina profesional, quizás mejor que muchos hombres, fuera un
sueño insostenible e imposible. De alguna manera, salir en Vogue parece
socavar sus dones en la cocina. Un chef varón no sería discutido de esta
manera. Cuando la revista Esquire hizo un perfil sobre David Chang, el
autor no se puso a escribir sobre su marca de ropa favorita o su peso.
Luego está el artículo de Cookie, una exclusiva revista ilustrada
para padres sofisticados. Allí, Suzanne Goin es mostrada como una
devota madre de gemelas, en el cobertizo de su casa, con sus bebés,
su esposo y el perro. El artículo hurga en el tipo de comida que ella
prepara para sus hijas de quince meses y la encuentra antes de un
viaje familiar de una semana a la playa. Una indicación nos dice que
Goin «ha cambiado sus prioridades». Esta chef sacrificó «días de
dieciocho horas y años sin tiempo libre» para alcanzar su máxima
meta, una vida en la que «la familia triunfe sobre el mundo de los
restaurantes». Volvemos al punto: ¿qué tan seguido lees historias
como ésta sobre chefs hombres? ¿Y hay alguna mención a si el espowww.
elboomeran.com
so de Goin deriva su atención lejos del restaurante
o cambia sus prioridades? No.
A pesar de la calidad de la cobertura que reciben
Goin o Silverton en relación a sus colegas en el norte,
estas mujeres tienen más credibilidad como restauradoras
y, en mayor medida, como chefs serias. Y sin
embargo, lo que sí comparten con las damas del área
de la bahía de San Francisco es la poca dimensión de su
fama. Fuera de Los Ángeles, en el centro de los medios
de comunicación de Nueva York y en el círculo íntimo
de la gastronomía, estas mujeres del sur de California
son casi desconocidas. Cuando un forastero común y
corriente va al restaurante Mozza, lo hace porque ha
escuchado que allí preparan una pizza matadora o porque
es un local del famoso chef Mario Batali. No van a
rendir homenaje a la chef Nancy Silverton.
Nos quedamos con la primera propuesta de Shapiro:
«Estoy pensando en una pregunta que
siempre me molesta cuando leo historias
sobre chefs que ganan premios,
chefs que abren espectaculares
restaurantes, chefs que inician
un programa de televisión
más: felicitaciones, pero
¿por qué todos ustedes son
hombres? ¿Dónde están las
mujeres?». Y la respuesta
decepcionante: están en
California. ¿Por qué digo decepcionante?
Porque a pesar
de los logros en la Costa Oeste,
estas mujeres no han podido seguir
la «receta» para ser consideradas
grandes chefs. Como Shapiro misma
admite, no han podido ser colmadas de premios
o fundar establecimientos de comida de naturaleza
«espectacular» (lo que sea que eso signifique).
A pesar de que en general estoy de acuerdo con
las afirmaciones de Shapiro, tengo un problema con
la pregunta sobre los medios de comunicación. Sólo
prende el Food Network: las mujeres están por todos
sitios. El problema no es la falta de tiempo al aire. Es la
calidad de ese tiempo y la manera en que las mujeres
son representadas: como cocineras, no como chefs. Como caras bonitas
que hacen comidas fáciles para familias o fiestas casuales. Por ejemplo,
Paula Dean, una mamá gallina sureña que grazna: «¡Me gradué magna
cum laude (con honores) de la cocina de mi abuela!»; Giada De Laurentiis,
una seductora y escotada vecina a la que le gusta cocinar simples
platos italianos para su familia y amigos; Rachel Ray, una mujer común,
despreocupada, que cocina en treinta minutos o menos, y que es cualquier
cosa menos una chef (e insiste en no serlo); Sandra Lee, una mujer
excéntrica, decoradora de mesas y bebedora de cocteles, que cocina con
productos «semicaseros» y combina sus utensilios con sus atuendos;
Ina Garten, una proveedora convertida en gurú de la vida que ama hacer
fiestas y preparar bocadillos sofisticados; y especialmente Anne Burell, la
única «profesional» del grupo: a pesar de que ella es la asistente de Mario
Batali en el exitoso programa televisivo Iron Chef, en su propio show ella
baja el nivel de los platos de su restaurante y no se muestra en el uniforme
blanco, sino en escotadas chompas cuello V y tras la barra de una cocina
de tipo casero. De hecho, todas estas mujeres tienen una cocina hogareña
como fondo.
Hace dos años la escritora especializada Elaine
Louie escribió un articulo para la sección Dining
In/Dining Out de The New York Times titulado:
«Cocinando sin desaliños: La apariencia
que echa chispas», en el que ella señala
al cuello V como una tendencia para las
cocineras televisadas. Ella citó opiniones
inexpresivas pero expertas de personalidades
de la moda como Simon Donan,
director creativo de las tiendas Barney’s
de Nueva York:
(Él) definió el estilo actual como «chic, jovial y al día» y dijo
que resuelve con éxito el dilema que encaraban las mujeres en
el mundo de la cocina. «Ellas tienen que mostrar competencia,
pero no se pueden ver mal». Según Donan, la era antigua de la ama
de casa al estilo Betty Crocker y Julia Child está fuera de moda, porque la
cultura ya no acepta ese tipo de dejadez feliz. «Todos tienen que tener un poco
de sensualidad -aseguró-. Pero el truco es que no la dejes ir demasiado lejos, porque si tu
apariencia se vuelve demasiado sexual, entran a escena los temas de higiene.
La apariencia, conjetura Louie, puede que se haya iniciado con la
diosa británica de la comida Nigella Lawson, la original y versátil ama de
casa que sugestivamente lame salsa de chocolate de su dedo antes de meter
tortas en el horno. Louie también buscó a un editor de Vogue, quien
señaló el potencial de un buen escote como un antídoto a los depresivos
delantales y al «mojigato» cuello redondo. Luego está Nick Sullivan, editor
de moda de la revista Esquire, quien destaca el estilo retro y el atractivo
de Nigella Lawson –esa suerte de invocación tipo: «ven a mi casa y
lame mi cuchara»– como un aura esencial para transmitir maternidad.
Elaine Louie, la autora del artículo, nunca cuestiona
lo que todo esto significa, y se limita a decir que en el
actual uniforme de las personalidades femeninas de cocina
en la televisión, «lo sexy se encuentra con lo útil».
Ella no se molesta en escribir sobre lo que están usando
las estrellas masculinas, o si ellos están mostrando sus
bíceps en la cocina.
Hablando de hombres, el Food Network los suele
retratar como chefs serios, expertos, aventureros,
competitivos. Excepto por la joven y atractiva chef Cat
Cora, una presencia necesaria para llenar el espacio
vacío, todos los integrantes del programa Iron Chef
son hombres. Bobby Flay, una de las fuerzas de hierro,
también participa en retos de otro programa llamado
Throwdown, mientras que su colega Michael Symon
tiene dos responsabilidades con Dinner Iimposible,
otro programa de suspenso contra el reloj. Guy
Ferry, quien se presenta como una estrella
de rock, recorre el país haciendo
paradas burlescas en restaurantes
humildes. Como detalle irónico,
el único chef de pastelería en
el canal es hombre, pero
es presentado como un
chico rudo y rebelde. Por
otro lado, Alton Brown
es un dedicado nerd de
la ciencia. El niño bonito
Tyler Florence podría
haberse aparecido en los
hogares de la serie Amas de
casa desesperadas para resolver
sus emergencias culinarias, pero
su retrato habría sido más como un
príncipe encantado listo para rescatarlas
que como un padre de familia protector. En su nuevo
programa, Tyler’s Ultimate, Florence está en una cocina
residencial (de estilo industrial), pero sigue en el papel
de gurú educador que ha encontrado y perfeccionado
«la receta». Allí no hay espacio para las comidas caseras
rápidas y tampoco hay una mesa arreglada para una
última escena con los amigos o la familia.
La siguiente parada es una nueva escuela llamada
Chefs Vs. City , un programa que se anuncia como
«el tour definitivo de comida», en el que Aaron Sánchez
, una autoridad de la cocina mexicana y dueño
de múltiples restaurantes, y su cohorte Chris Cosentino, experto en
menudencias, retan a los locales a encontrar las mejores guaridas alrededor
de la ciudad.
Estos hombres son disidentes sin miedo a nada. Las mujeres,
diosas domesticadas.
Pero en las cocinas de los restaurantes, las mujeres que quisieran ser
tomadas más en serio suelen adoptar el estilo de prostitutas vírgenes a
favor de la androgenidad. Son generalmente poco femeninas, con cabello
corto y sin maquillaje, por lo general bastante musculosas y hasta masculinas
en apariencia. Es como si la única manera de ganar legitimidad en el
mundo de la gastronomía fuera esconder toda señal de femineidad. Una
prueba palpable es Suzanne Goin, quien al ser representada como «femenina
» (comparada por Vogue con la legendaria actriz Audrey Hepburn
o representada como una ama de casa feliz y con un toque gourmet por
Cookie) es al mismo tiempo minimizada como un talento culinario que
merece ser reconocido. Los chefs hombres son intrínsecamente sexys; las
mujeres chefs no lo son. Esta suposición se basa en los programas de
cocina que, poniendo hermosas amas de casa en la pantalla,
refuerzan las identificaciones del hombre como
chef y la mujer como cocinera.
La mayoría de los patios de las casas
del siglo XXI son espacios llenos de
testosterona, agresivos, y dominados por
el hombre. Ésa es la realidad diseminada
por el chef Anthony Bourdain, quien describe
la rudeza de una cocina de restaurante
y sus bruscos hombres. En el popular
libro Calor, Bill Bufford cuenta su experiencia
en la cocina de la galera Babbo, propiedad
del célebre chef Mario Batali, y sus propias confrontaciones
con el niño malo Marco Pierre White. Su
mensaje: la cocina es un lugar donde sólo los fuertes sobreviven.
La competencia es constante. Las mujeres no son necesariamente
bienvenidas ahí, no porque no puedan cocinar, sino porque no son tomadas
en serio como competidoras.
Cuando se le preguntó cuál es la diferencia entre hombres y mujeres
en la cocina, Batali dijo: «Es la naturaleza de la mujer ser mejor, porque
ellas no cocinan para competir, ellas cocinan para alimentar a la gente.
En Italia, los mejores chefs nunca son hombres, siempre es la abuela». El
punto de vista de Batali es desconcertante. Las abuelas de las que él habla
sí cocinan para alimentar a la gente, pero también es cierto que algunas
mujeres cocinan para competir. Sus observaciones hacen que surja otra
pregunta. Si a la mayoría de mujeres no les gusta competir, ¿significa que
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no pueden ser Grandes Chefs? ¿Tienes que ser un competidor
para tener el éxito de Batali? Al parecer sí es
necesario para sobrevivir en una de sus cocinas.
La idea generalizada de que incluso en asuntos
profesionales las mujeres hacen el amor y los hombres
la guerra está encarnada en la adoración del experto
Nick Sullivan por la cocinera Nigella Lawson. «Él
hace un contraste entre el estilo cálido y abrigador de
Lawson en la cocina y el estilo de Gordon Ramsey, el
cual describe como una “guerra”», explica el artículo
de Louie. A Ramsey, astro de la gastronomía británica,
se le ha dado un programa de televisión donde
su experiencia culinaria le permite poner a prueba
a los chefs, provocarlos y decidir sus destinos. Sus
tendencias tiránicas y berrinchudas son celebradas,
lo hacen aun más irresistible. Mientras tanto, en silencio
y en otro canal, Nigella, el ama de casa, cubre
con amor un pastel para el cumpleaños de su hijo,
con un ligero movimiento de caderas.
El sistema está organizado bajo esa lógica de
la rudeza. Las cocinas de los restaurantes serios
están organizadas de acuerdo a un régimen militarizado.
Y no es por accidente. Aunque su existencia
se remonta al siglo XIV, Georges-Auguste
Escoffier es citado a menudo como el chef que
trajo el sistema de barracas a la industria de los
restaurantes al final del siglo XIX. El sistema es
en extremo jerárquico: en lo más alto del orden
está el chef de cuisine, que actúa como un sargento
instructor para mantener el staff en línea a
como dé lugar; los de menos rango y los novatos
son muchas veces sujetos a iniciación. Al figurar
como relativamente nuevas en la élite de la cocina
profesional, las mujeres muchas veces se encuentran
en posiciones serviles. Y ya que se asume de
entrada su falta de habilidad o deseo de competencia,
sus iniciaciones suelen ser más severas
que las de los varones.
Más problemático aun que esa organización militarizada son las
ergonomías de las cocinas de restaurantes de línea francesa, su funcionamiento,
lo que crea un ambiente tan tenso como extenuante. A las
mujeres no se les da ninguna facilidad. Ellas tienen que soportar las
mismas condiciones: el calor, las ollas pesadas, los utensilios amontonados
hasta el techo, estar de pie todo el día. Para comenzar, las mujeres
tienen menos masa muscular, y además no suelen ser igual de
altas o fuertes que sus compañeros varones. Así que, a pesar de que el
sistema no es amistoso con nadie, resulta más duro para las mujeres.
Si se les fuese a dar carta libre, ¿las chefs inventarían un sistema operacional
alternativo o utilizarían el espacio de la cocina de otro modo? Es
probable. Allison Vines-Rushing, ganadora del Premio a la Nueva Estrella
James Beard del 2004 –y propietaria junto a su esposo de MiLa,
un restaurante de Nueva Orleans, y Dirty Brid To-Go, una cantina de
pollo frito en Manhattan–, recuerda con gusto la cocina de su antiguo
restaurante, Longbranch: «Pintamos las paredes de azul para hacerlo
más casero… era lo opuesto a un local industrial». Ella también hizo
ajustes estructurales para acomodarse a lo estrecho del espacio.
Anita Lo, chef ejecutiva y dueña de Annisa, en el bohemio
Greenwich Village de Manhattan, también diseñó una cocina no-estandarizada
luego de haber trabajado en restaurantes tradicionales de
alta cocina. A pesar de que no tenía muchas opciones debido al tamaño
de su local, escogió una cocina en forma de L en lugar del tradicional
diseño rectangular con pasillo central. De esa manera ella podría
participar en el trabajo y sentirse como parte del equipo. «La mayoría
de chefs ejecutivos no está en la cocina –explicó–. Ellos se paran en
la barra de pruebas y se aseguran de que los platos se vean bien antes
de salir. Pero yo quería estar ahí, cocinando. Las mujeres tendemos a
preferir el trabajo en equipo». Este pequeño detalle denota un significativo
cambio de mentalidad.
¿Serían percibidas esas cocinas modernas, nada militarizadas,
como amateurs a los ojos de los jueces de organizaciones como la de
James Beard o Michelin incluso si la comida que elaboran es sensacional?
Y lo que es más: ¿pueden las mujeres que eligen no obedecer
las mismas reglas de los hombres, que son igual de ambiciosas en lo
culinario, pero prefieren diferentes estilos de vida
–un ritmo más lento, un espíritu más comunal en
la cocina, maternidad, menos horas frenéticas, o un
restaurante donde pueden cocinar a diferencia de
diez en los que sólo pueden observar de lejos– competir
por los mismos trofeos que sus contrapartes
masculinas? Mientras el éxito sea calculado por el
status quo masculino, es muy probable que las mujeres
permanezcan desapercibidas.
Alexandra Guarnaschelli, chef ejecutiva del
exclusivo restaurante Butter de Nueva York, está
de acuerdo con Laura Shapiro en que «cuando las
mujeres chefs obtienen atención de los medios,
siempre es por resistirse a la norma. ¿Qué tal si
simplemente nos volvemos parte de la norma? ¿Podemos
calificar para el estatus de la norma?». Sus
comentarios me hicieron recordar algo que Linda
Nochlin dijo hace dos años en una entrevista con
respecto a las expectativas sobre el arte de las mujeres:
«La idea de la “mujer como excepción” siempre
ha sido popular. La gente no sabe exactamente qué
hacer con ella. Es como un ave extraña que ha hecho
algo inusual». Categorizar un talento femenino
–artístico, culinario, o de cualquier otro tipo– como
una excepción, un espectáculo, la remueve de cualquier
esfera comparativa. Después de todo, ¿cómo
puedes comparar una excepción con aquellos que
siguen las reglas? Si ella es la mujer extraña, no
puede ser considerada de acuerdo a los estándares
de su profesión; sólo puede ser juzgada en comparación
con otras extrañezas. Y luego, por el hecho
de ser excéntrica, en sentido estricto se convierte en
incomparable.
Así que resistirse a la norma y llamar la atención
por diferencia no ayuda al éxito de la mujer.
Por desgracia, la norma no es una opción. La pregunta
continúa: ¿pueden las mujeres calificar para
el estatus de «grandeza»? ¿Puede el modelo de la
Costa Oeste –pequeños y exitosos restaurantes independientes
dirigidos por chefs mujeres– convertirse
en otro paradigma? ¿Pueden contar un poco
más el talento y el sabor? ¿Debe la tradicional combinación
de entrenamiento, experiencia y comportamiento
ser el único criterio con el que la grandeza
puede ser medida? El problema, por supuesto, no
es calificar para la norma o para un estatus de grandeza.
Tampoco expandir y redefinir los estándares para hacerlos más
inclusivos. Eso es lo que Nochlin estaba tratando de hacer cuando le
volteó la mesa a sus compañeros académicos: son las preguntas, y la
manera en que están planteadas, lo que necesita ser corregido.
En la industria de la comida, el retrato de la mujer chef en el
medio y las dinámicas internas derivadas del diseño de la cocina profesional
tienen que cambiar. El criterio para escoger el «Mejor novato
» parece favorecer la experiencia culinaria masculina. ¿Es verdad
que no hay mujeres chefs salvajemente creativas e innovadoras?
¿Qué tal una «Nueva estrella»? La fundación James Beard entrega
un premio anual al «chef de treinta años o menos que muestra un
talento impresionante y que posiblemente tenga un impacto significativo
en la industria en los años venideros». ¿Cómo son medidos los
términos «talento impresionante» e «impacto significativo»? En los
últimos dieciocho años sólo cuatro mujeres han recibido este honor;
la más reciente, Allison Vines-Rushing, obtuvo el suyo en el 2003.
Los requerimientos de selección necesitan ser reevaluados.
Pero no necesariamente en los términos de Nochlin. Cuarenta
años después de que su ensayo apareció, es tiempo para una
reevaluación. No podemos limitarnos a identificar el problema –que
las mujeres son consideradas incapaces de hacer las mismas cosas
que los hombres, o que ellos hacen lo mismo, pero de una manera
diferente–. La definición misma del término «problema» está
en discusión, y la pregunta resulta igual de relevante que cuando
Nochlin la hizo por primera vez. De todas maneras, algunas cosas sí
han cambiado. Nochlin escribió:
Las mujeres deben considerarse a sí mismas como sujetos iguales, y deben estar
dispuestas a observar su situación de frente, sin autocompasión o excusas; al mismo
tiempo deben mantener un alto grado de compromiso emocional e intelectual necesario
para crear un mundo en el que los logros equitativos no sólo serán posibles,
sino también fomentados con decisión por las instituciones sociales.
Hoy en día, las mujeres chefs han asumido su condición de
igualdad y han enfrentado la situación. Pero dado que se mantienen
aisladas y encasilladas por los medios, por instituciones culinarias,
y a veces por sus colegas masculinos, las mujeres no tienen influencia,
números o respeto para cambiar la realidad de las cocinas de
los restaurantes. Las mujeres que deben cuestionar su culpabilidad
o capacidad para generar el cambio son aquellas con influencias,
miembros de instituciones sociales como los medios de comunicación
y las organizaciones del mundo gastronómico. Es mejor tratar
y fracasar que no hacer nada. Ya estamos en el 2010. El statu quo es
inaceptable.
Gwen Hyman, quien escribe sobre género en la política y en la comida, recordó aquella vieja y
arraigada frase: «Las mujeres cocinan con el corazón, mientras que los hombres cocinan con
la cabeza». Si un chef varón sirve un plato de Espagueti a la boloñesa, esté es alabado con
palabras como «descarado», «intenso»; en cambio, el mismo plato preparado por una mujer
suele ser elogiado como una comida «hogareña» y «preparada con amor»
Este texto fue publicado originalmente bajo el título «Why Are There No Great Women Chefs?», en la
revista Gastronomica 10, No. 1 (Invierno 2010), pp. 24-31.
(c) 2010 by the Regents of the University of California. Published by the University of California Press.

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martes, 22 de junio de 2010

REGUSTO A ROSSELL


En el pueblo de papá "Joaquinet" de la familia de los macos se hacen cosas muy ricas, ricas.
Nunca olvidaré el olor a sanfaina (parecido al pisto) los domingos por la mañana en casa.
¡Jo! mi verano del 1990 fue maravilloso, y el arroz abanda de tía Milagros en cazuela de barro ¡exquisito!.
Hoy os recomiendo los típicos carquiñols elaborados a base de almendra, ya que en Rossell abundan los almendros junto con olivos e higueras.

Carquinyolis (en valenciano)Ingredientes
100 gr de almendras crudas (con piel)
150 gr de harina
100 gr de azúcar
1 huevo
peladura de limón rallada
1 cucharadita de levadura en polvo
canela en polvo

Preparación.
Mezclar con las manos todos los ingrediente excepto las almendras. Añadir las almendras y hacer dos tiras largas de unos 3 cm de ancho por 1 de altura. Ponerlas en una plata para el horno cubierta con papel de horno y pintarlas con huevo batido. Ponerlo al horno a 180º unos 25 minutos. Sacar la plata del horno, cortar los carquinyolis con 1 cm de grosor y los volvemos a poner al horno 5 minutos más, hasta que cojan color.

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martes, 15 de junio de 2010

ENSALADAS PARA EL VERANO

La "Arguiñada" del día de hoy ha sido una deliciosa Ensalada Waldorf con espárragos verdes cocidos y digo yo; ¡poned una buena ensalada en vuestras vidas y vuestro cuerpo serrano os lo agradecerá en todods los sentidos!.

La ensalada Waldorf debe su nombre a un hotel neoyorquino, el antecesor del afamado Hotel Waldorf-Astoria que fuera inaugurado en 1931. Resulta que en 1893 el maître del hotel, a quien se le adjudica el invento de la receta, presentó por primera vez esta exquisita receta. Por aquel entonces Oscar Tschirky, maître, trabajaba en el Hotel Waldorf y sorprendía con la creación de excéntricos platos. La discusión sobre el creador de la ensalada y otros platos ha llegado hasta el día de hoy, pero todo parece indicar que fue Tschirky el innovador en crearla, quien también dijo haber inventado los Huevos Benedicto.

La receta de ensalada Waldorf originalmente solo estaba compuesta por 3 ingredientes: apio, manzana y mahonesa aunque luego se le fueron agregando algún otro. Se puso muy de moda entre la jet set de la época por sus sabores agridulces y por lo ligera que es.

Si deseas enriquecerla ponle pollo a la plancha, jamón york, huevo duro, etc...

¿Como preparar la ensalada Waldorf?

Aquí encontraras la receta original de la ensalada Waldorf, obviamente con unas pequeñísimas modificaciones que después de casi 120 años de existencia no significan grandes cambios.

Los ingredientes

• 200grs. de apio blanco
. 200grs. de lechuga.
• 1 manzana roja
. 6 uvas.
• 2 cucharadas de nueces peladas
• zumo elaborado con un limón
• 2 cucharadas de perejil picado.
• 80cc. nata
. 1 yogurt natural.


Procedimientos de elaboración
1) Pique en juliana la lechuga ralle el apio y rocíelo con el zumo de limón.
2) Corte la manzana en finas rodajas previamente lavada.
3) Añada la fruta al apio.
4) Pique las nueces.
5) Pique el perejil lo más fino que pueda.
6) Añada las nueces y el perejil picado a la mezcla anterior de fruta y apio.
7) En la nueva mezcla vierta la nata y el yogurt.
8) Revuelva y deje enfriar.

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viernes, 4 de junio de 2010

CACHORREÑAS DE VICENTE


Hay que ver lo que son las cosas de la vida. Hoy escuchando la radio me vinieron muchísimos recuerdos, gracias a mi maestro en la cocina Vicente Barranco Villodres (Casa Vicente de JAÉN). El hombre más trabajador que jamás he conocido. Hablaba de las sopas cachorreñas y los huevos villaroy. Le tengo que dar las gracias por todo lo que me enseñó y le deseo mucha suerte ya que es un empresario de tomo y lomo.
Las cachorreñas que define la Real Academia no tienen nada que ver con esta sopa que en cada provincia se hace de una manera. También están las cachorreñas “ricas” bueno elaboradas con bacalao y las pobres pan y agua.Hay cachorreñas con naranjas agrias que aunque pueda parecer de mal gusto, entre nuestras gentes, no faltan quienes afirmen que son precisamente las naranjas de los cementerios las más apropiadas para elaborar esta sopa.
Se trata de un plato muy popular, de bajo coste y fácil de hacer. Por Málaga lo preparan con boquerones y almejas, añadiéndole al final bacalao desalado.
La poeta María Victoria Atencia tiene su propia receta en la que admite que, si se añade bacalao, éste debe cortarse en tiras muy finas, casi hilillos y que, a falta de éste, también son de buen recibo unas sardinas fritas desmenuzadas, que se incorporarán a la sopera a la hora de servir.
Por las “cortijás” era una frecuente elaboración cuando llegaban los fríos puesto que resultaba más apetecible que el gazpacho.
El Larousse Gastronómico la menciona como una variante del gazpacho y la verdad que no tiene ná que ver, pero la gente antigua era así y cantaban de estas;
Cachorreña se perdió,
Gazpacho le anda buscando.
¿Dónde la vino a ‘encontrá’?
En casa del ajo blanco,
Pariente de la ‘ensalá’.
Y el dicho de; "¡Sí, claro, aquí voy a estar yo a tus cachorreñas!" (a tus caprichos).¡Eran genial los de antes porque hacían una comidilla con ná y tenían un dicho pá tó.

Cachorreñas Ricas
Ingredientes
• Bacalao.
• Ñora.
• Migas de pan.
• Ajo, aceite y sal.
Preparación
• Se pone agua a hervir con un trozo de bacalao y una ñora.
• En el mortero se maja ajo, corneta, sal y miga de pan y se traba todo bien con aceite crudo.
• Esta pasta se introduce en la olla y se deja hervir.
• Este caldo se come en sopa con el bacalao picado y sopas de pan.
Otra variedad es tomar de primero este caldo en sopa de pan y con el bacalao hervido se pizca y se come, bien con naranja en aceite o con granada (también en aceite).

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martes, 29 de diciembre de 2009

RATATOUILLE PARA NOCHEVIEJA

Hace unos días volví a ver la maravillosa película Ratatouille y me emocionó de nuevo... ese ratoncillo tan especial y sensible que con pasión amaba al arte de cocinar que me removió muchas cosas en mi interior casi olvidadas porque a mis ingénuos 18 años conocí al excepcional cocinero Michel Guérard que en su carta incluía el humilde plato al estilo turco que se llama "Imán Bayaldi", ya que esta receta se hace es toda la cuenca mediterránea pero de diferente manera (en España es el pisto).

Con la misma esencia el maestro Guérard modificó el plato y le llamó "Confit Byaldi" (ignoro si aún lo hace) que lo único que tenía de diferente del ratatuille era que cortaba las verduras en rodajas. Gracias a este INSIGNIFICANTE detalle el asesor gastronómico de los productores de la película que fue el cocinero estadounidense Thomas Keller copió la idea que luego tanto maravilló al agrio crítico gastronómico Antón Ego.

A si que.... ¡a cocinar este sano plato para las fiestas que aún están por llegar!, es barato y RICO RICO.

Os sugiero que si lo hacéis y queréis que quede como en la película cortéis en rodajas la verdura (como Guérard); berenjena, calabacín, tomate y la que te guste. Poner en una placa de horno a asar con unas gotitas de aceite y espolvorear hierbas provenzales por lo alto, las verduras deben quedar al dente para que luego permitan poder trabajar con ellas sin que se rompan, en forma de escalera o más fácil en un aro por plantas y punto.






¡FELIZ AÑO NUEVO CON RATATOUILLE !






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miércoles, 9 de diciembre de 2009

PAPAJOTES Y ALMENDRADILLOS JAENEROS

Estos dos postres són de toda la vida de JAÉN bueno y de todas partes (creo),en mi casa se hacían para merendar o desayunar sobre todo los papajotes, los almendradillos para navidad.

Están ... pá tirar cohetes y más sanas que ná las dos recetillas.

¡HACEDLAS CON AMOR Y SALDRÁN MÁS RICAS. QUE LA VIDA ES CORTA Y FAMILIA SOLO UNA!


ALMENDRADILLOS

Ingredientes:

4 claras de huevo
200 grs de azúcar
100 grs de almendras o nueces tostadas y fileteadas
Raspadura de limón
Canela molida al gusto

Elaboración:

Montar las claras a punto de nieve, de modo que tengan mucho cuerpo. incorporar el azúcar, la almendra tostada y fileteada, la raspadura de limón y una pizca de canela molida. Con una cuchara poner pequeñas porciones sobre una placa y cocer al horno a 95º hasta conseguir la textura deseada.
Se consiguen entre 12 y 15 piezas de almendrados.

PAPAJOTES

Ingredientes:

4 huevos
Harina
2 cucharaditas de café de levadura
Leche
Aceite de oliva
Una pizca de sal
Hojas de limonero SI GUSTA
Ralladura de limón al gusto
Azúcar
Canela


Elaboración:

En primer lugar añadir lo cuatro huevos y los batimos vigorosamente con una pizca de sal.
Incorporar la ralladura de limón . Añadimos la harina tamizada, la leche y la levadura e ir mezclando hasta que quede homogénea la masa y sín grumos. Debemos de obtener una masa ligera pero ni muy espesa ni muy líquida. Si gusta pasar las hojas de limonero por la masa hasta que se adhiera a ellas perfectamente o sino hacer simplemente bolitas con la masa .Cuando esté bien caliente el aceite freímos los paparajotes por ambas caras. Finalmente escurrimos bien los paparajotes y los pasamos por una mezcla de azúcar y canela.

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viernes, 30 de octubre de 2009

COCINA JAENERA DE VERDAD


Hoy he recibido un regalo maravilloso y quiero compartirlo con vosotros.

Siento no haber escrito antes pero el tiempo............... me ha faltado.

Gracias a los que leen mi blog.


“Espinacas al estilo de Jaén con garbanzos”
Ingredientes:
- 2 Kg. de espinacas.
- 7 - 8 ajos.
- Aceite de Oliva Virgen Extra.
- Perejil.
- Unas ñoras seca.

-Unos trozos de pans.
Elaboración
Se limpian y trocean las espinacas. Se cuecen en abundante agua. Se escurren
muy bien. En una sartén se echa el aceite de oliva y se fríen los ajos, la ñoras (sin quemarlas) y el pan. Se machaca todo en el mortero o se muele en la
batidora con un poco de sal.
Una vez escurridas las espinacas, se marean muy bien en el aceite sobrante y
después se le añade el majado y se siguen mareando hasta que se mezcle bien
con las espinacas.
Seguir cocinándolas a fuego lento hasta que se quede en el aceite y las espinacas
estén bien fritas.
Se le añade un chorreón de vinagre y los garbanzos cocidos. Se siguen
cocinando unos minutos más, hasta que los garbanzos se queden bien mezclados
con las espinacas.
- Vinagre.
- Pan.
- Sal.
- Garbanzos cocidos

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viernes, 3 de julio de 2009

"Alboronía" plato ancestral

"Alboronía" es uno de los platos mas deliciosos que nos ha dejado el legado Andalusí; la palabra alboronía viene del vocablo árabe al-baraniyya que significa "cierto manjar", y efectivamente lo es, aunque a mi lo que me interesa realmente de este plato es su historia y varientes que relataré hasta donde yo se y me gustaría saber si alguien sabe alguna más.
Existe una leyenda que no se si es verdad que dice que el nombre alboronía proviene de la princesa Al-Buran porque este plato se preparó por primera vez el día de su boda.
Independiente del dudoso origen del nombre del plato, lo que si se sabe es que los ingredientes que formaban parte de esta rica receta , en tiempos antiguos eran berenjenas, ajo, cebolla, calabaza y frutos secos triturados (almendras, nueces o avellanas).
Con el descubrimiento de América se conocieron nuevos productos como el tomate y el pimiento, y de este el pimentón, elementos que pronto se convirtieron en ingredientes habituales de la alboronía aunque todavía, en muchos sitios de Andalucía, se sigue elaborando según la antigua fórmula.
La alboronía se convirtió en un plato muy apreciado en toda Andalucía y, al igual que ocurría en la época mozárabe, era usual degustarla en bodas y grandes celebraciones, tal era la categoría que se otorgaba a este plato. De Andalucía pasó a otras tierras españolas que con el tiempo la denominaron pisto. Son muchos los que aseguran que la alboronía es la madre de todos los pistos, no solo del manchego, sino también de los demás como el madrileño, el bilbaíno, el tumbet balear o el levante que denominan xanfaina y mi querido padre hacía los domingos por la mañana y nos despertaba con un envolvente olor al compás del tarareo de cancioncillas populares.
Al igual que la alboronía adoptó productos provenientes de América, los sudamericanos aceptaron este guiso y le agregaron productos típicos de su tierra, en Colombia se le agrega plátano maduro, e incluso queso fresco o jitomate. Un caso curioso dentro las modificaciones que he comentado en Carmona le agregan garbanzos y picatostes.
La alboronía es de por si un plato completo y delicioso que se puede tomar como primer plato, pero es también un acompañante ideal para carnes como para pescados a la plancha.
Para terminar, he aquí una receta de alboronía tal y como la hacemos en casa:
Ingredientes para 4 personas
4 berenjenas
1/2 Kg de calabaza
1 calabacín pequeño
1/2 Kg de tomates
1 cebolla grande
3 dientes de ajo
1 pizca de pimentón dulce
Aceite de oliva, sal y pimienta
Modo de hacerlo
Pelar las berenjenas y la calabaza, trocearlas y poner a hervir durante 10 o 15 minutos para que se ablanden un poco y reservar.
Trocear el calabacín (sin pelar), pelar y picar la cebolla, pelar y picar los ajos. Poner todo en una cazuela de barro si se tiene y sofreir. Cuando la cebolla esté dorada, apartar la cazuela del fuego, añadir el pimentón y la pimienta. Agregar el tomate previamente pelado y troceado y dejar rehogar unos 5 minutos.
Añadir berenjenas y la calabaza e ir rectificando de sal al gusto. Tapar y a fuego lento dejar hacer hasta queesté al punto.

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